Lorena Burriel

La independencia depende del mundo que nos rodea

La determinación ayuda, pero la autonomía también depende del transporte, el trabajo, el dinero y de un apoyo que deje el control en manos de la persona.

Nos gustan las historias de independencia con una persona decidida en el centro. Se esfuerza más, rechaza la ayuda y supera todo lo que encuentra en su camino.

Esa versión me resulta demasiado cómoda. Exime de responsabilidad al mundo que la rodea.

La misma persona puede ser independiente en un lugar y depender por completo de los demás en otro. La diferencia puede estar en un tren fiable, una entrada abierta, una empresa flexible o en tener dinero suficiente para elegir otra opción.

Recibir ayuda no elimina la capacidad de elegir

Ser independiente no puede significar hacer cada tarea sin contar con nadie. Nadie vive así. Lo importante es quién decide, cuánto control conserva y si el apoyo se adapta a su vida.

La ayuda se convierte en un problema cuando un mal diseño la hace imprescindible o cuando quien ayuda acaba tomando la decisión.

Un ascensor poco fiable puede convertir un trayecto corto en una operación que exige planificación. Un trabajo sin flexibilidad puede hacer que el progreso profesional dependa de una única persona comprensiva. Un hotel puede llamar accesible a una habitación y, al mismo tiempo, exigir que alguien del personal abra cada puerta importante. La huésped es bienvenida, pero solo dentro del horario de otra persona.

El dinero también forma parte de esta conversación

La accesibilidad suele tratarse desde los edificios y los servicios. Se habla menos del trabajo y del dinero, aunque condicionan casi todas las decisiones que una persona puede tomar.

Los ingresos influyen en dónde vives, cómo te desplazas y si puedes salir de una relación que ya no te hace bien. Cambian los riesgos que puedes asumir. Las barreras en la educación o el empleo no se quedan allí.

Si nos importa la independencia, también deben importarnos las vías para iniciar una carrera y las oportunidades de avanzar una vez dentro.

¿Quién controla los tiempos?

La mera existencia de apoyo me dice muy poco. Quiero saber si la persona que lo utiliza sigue controlando su día.

¿Puede llegar cuando quiera? ¿Tiene que esperar a quien guarda la llave? ¿Puede sentarse con sus compañeros? En el trabajo, ¿puede construir una carrera o se espera que agradezca que la hayan incluido?

Todas las personas dependemos de otras y de sistemas que casi nunca vemos. La independencia consiste en que esos sistemas dejen espacio para una vida propia. Las personas con discapacidad todavía tienen que negociar ese espacio, día tras día.